Sobre el accidente del camión de cerdos y la obstaculización de la ayuda a los animales

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El miércoles 26, en torno a las 10 de la mañana, un camión con destino Zuera (Zaragoza) volcó causando muertes y heridas de diversa consideración a más de dos centenares de cerdos. Como ningún humano sufrió daños la noticia pasó más como algo anecdótico incluso divertido, los paisanos llevaban a sus hijas al accidente como si de algo divulgativo y entretenido se tratara, “a ver a los animalitos” apenas nadie paraba a plantearse la historia personal de cada ser vivo allí sufriente, una vida de miseria, y accidente previo al matadero.

Para las escasas sensibilizadas que se acercaban, el lugar presentaba un autentico infierno, chillidos estruendosos de agonía porcina, calor asfixiante y una muestra de autentica insensibilidad humana por parte de operarios y espectadores con comentarios bochornos en estéreo “con lo buenos que estarían” “mira como chilla ese jaja” Una práxis de auténtica calamidad humana, un desesperanzador reflejo de los valores que prevalecen.

Para mantener ese pequeño pero necesario halo de optimismo, podemos destacar que enseguida las redes animalistas empezaron a trabajar y demostraron su efectividad, en apenas unas horas, se consiguió contactar con el empresario propietario de los animales, que dio su visto bueno a que los animales fueran transportados a un santuario “si el veterinario lo estimaba”, en este sentido, desde Logroño se contacto con Gaia, Compasión animal y Wings of heart que ofrecieron sus espacios, de por si saturados, para albergar algún animal en condiciones de salir adelante. Desde los activistas locales, se movilizó un grupo de personas para poner su mano de obra y dos furgonetas se desplazaron al lugar para transportar a los animales, de la misma manera, una finca habilitada en Golmayo se puso a disposición para albergarles hasta que vinieran a recogerles desde los santuarios.

El problema y la desilusión llegó en el intento de negociación con el veterinario, el cual se mostró desinteresado y despectivo solo de ofrecerle la colaboración, apenas 30 segundos de intercambio de palabras antes de poner guardia civil por delante, la cual desplazó a los interesados a una docena de metros de distancia y tras dos perímetros de seguridad, uno de ellos con tela opaca para no poder valorar que el procedimiento se estaba realizando correctamente, un camión se interpuso de parapeto inclusive para imposibilitar la labor de los voluntarios.

Repasamos con resignación nuestra idea de que una persona se propone estudiar veterinaria por un mínimo aprecio a los animales, una intención de ayudarles, pero nuestro prejuicio positivo se ve pisoteado viendo como el encargado del bienestar de estos rechaza un acuerdo para que estos sean curados de sus heridas y puedan disfrutar de una vida de verdad, y no la que han sufrido hasta ahora. Los activistas contaban con asesoramiento que permitía garantizar la seguridad de la propuesta y exime de responsabilidades al ganadero y al propio veterinario.

Cabe recordar como a escasos kilómetros de aquí, en Cenicero (La Rioja), un par de años atrás los operativos oficiales permitieron que las voluntarias trasladaran 16 cerdos (galeria y reseña) a Santuario Gaia (actualización). Lamentablemente en ocasiones las vidas dependen de un único juez y verdugo que dicta sentencia en función de una supervisión fugaz, en Soria pudimos ver como varios animales en aparente buen estado eran metidos a un camión para ser conducido al matadero, mientras otros tantos, que a priori también estaban en perfectas condiciones para salir adelante (pero según el veterinario no merecía la pena mantenerlos) eran sacrificados in situ, esos eran los seres que podían haber acabado sus vidas felices tras ser recuperados en los santuarios.

Sabemos que un acto así no cambiará la relación del ser humano con los animales, pero serán ejemplo y cambiará la vida de esos seres en concreto, cada uno con su historia personal, sus ganas de vivir y disfrutar.

Abrámonos a sentir, a dejar de cerrar los ojos, comencemos a movernos.

Pd. La foto que abre el artículo es muy reveladora no solo por poder apreciar el trato despectivo, sino porque al fondo, podemos ver como un cerdo estuvo al lado de otro herido o fallecido, tumbado en el suelo, hasta que fueron separados, demostrando como estos no son sujetos mecánicos, objetos, dinero…

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