Campaña #sinvalentin

amor

#SINVALENTÍN. ¿SABES LO QUE ES EL AMOR?

El amor. Ese titán entre titanes, imbatible; ese sentir sin palabras, o con ellas, con mayor o menor acierto en su uso; esa necesidad para algunos –mero esmero por afecto- y misterio por su incomprensión para otros; esa locura que mueve masas; ese gran rompecabezas –y corazones-; esa parte del propio ser.

Pero, ¿se puede realmente dar una definición del mismo? Los, en mi punto de vista, osados lo califican de sentimiento o conjunto de ellos que ligan una persona a otra, o a objetos, animales, ideas…; unión en sí entre individuo y cualquier realidad, sea o no tangible.

Partiendo de esta definición, ¿no sería amor también cualquier clase de sentimiento negativo que crease un vínculo?

Amor es afecto ante todo, deseo de bienestar hacia el receptor del mismo, aprecio; cariño.

A lo largo de la historia se ha tratado este tema desde múltiples y diversos ángulos (psicológico, antropológico, biológico, filosófico, literario, etc.) hasta llegar al concepto que hoy en día se tiene y se defiende por la amplia mayoría de lo que supone el amor. Este, sin duda, se centra en las relaciones interpersonales, especialmente de pareja heterosexual. Basa sus principios en la monogamia (imposibilidad de mantener una relación con más de una persona al mismo tiempo; muy ligada a la fidelidad), la misoginia (aversión o desprestigio de la mujer o lo femenino) y la tradición.

Cabe destacar que la festividad de San Valentín es, según se cree, de origen católico, habiéndose creado para defender el amor en tiempos de guerra en que se consideraba que se era mejor soldado si se estaba soltero. Aunque la realidad es que su moderna celebración fue incentivada por los grandes centros comerciales para incitar al consumo.

Esta campaña (#SinValentín) no pretende atacar al consumo ni desprestigiar ningún tipo de amor, sino hablar de las distintas vías de ejercicio del mismo y abogar por la libertad de elección de aquel tipo de amor que mejor responda a nuestras características, gustos y necesidades personales, siempre desde el juicio analítico y crítico y el trato asertivo entre personas (“ni me pisas ni te piso; respeto mutuo”).

Para ello, vamos a partir de la definición inicial de amor y desglosarla:

1. Sentimiento o conjunto de ellos: un sentimiento es un estado de ánimo producido por la autopercepción de una o varias emociones. Me puedo sentir triste, alegre, colérico/a, angustiado/a, culpable, nervioso/a, irritable… Existen infinidad de sentimientos. Pero un amor sano no ha de ir ligado a sentimientos negativos, ni debería denominarse amor a un sentimiento que reporte malestar alguno.

2. Que ligan una persona a una realidad, sea o no tangible: aquí se parte de que el ser humano es el único capaz de sentir verdadero amor, afirmación que no queremos tratar en esta exposición. El receptor, como se ha dicho, no ha de ser otra persona, aunque vamos a centrarnos en este tipo de amor.

Una vez desglosado y analizado el concepto, vamos a ver una serie de supuestos prácticos:

a) Un hombre ama a una sola mujer o viceversa: nadie duda de que esto sea natural e incluso es definido como “lo correcto”. Pero no es la única posibilidad.

b) Un hombre ama a otro hombre o una mujer a otra mujer: a pesar de que la homosexualidad esté ganando aceptación social, cabe destacar que la orientación sexual de una persona no debería ser juzgable, sea cual sea esta. El amor homosexual también es amor, y no porque se acepte como tal, sino porque el amor es un sentimiento afectuoso o conjunto de ellos, como se ha dicho, independientemente del género del emisor y receptor.

c) Una persona ama a dos o más personas: aquí ya se entra en controversia. Parece que el amor tan solo puede tener un único destinatario. Pero, ¿es más falso tu amor por no ser dirigido íntegramente a una única persona? La respuesta es no: el amor puede ser polígamo. Y esta vertiente es igual de respetable que el amor monógamo.

d) Una persona se ama a sí misma: el amor propio también es amor, y probablemente el más importante de todos. De él nace la autoestima y solo a través de ella se puede sentir amor por otras personas sin crear una relación en que amor y necesidad se confundan.

e) Una persona ama a otra u otras con quien o quienes mantiene solo relaciones sexuales: por definición, un vínculo amoroso no ha de pasar por una relación formalizada. No es necesario “estar saliendo” para sentir amor por esa persona o personas. El formalizar una relación no acredita que ese amor sea más auténtico, ni el no hacerlo que lo sea menos.

f) Una persona ama a un familiar, una amistad o alguien conocido: el amor no tiene por qué implicar deseo sexual, pues he de insistir una vez más en que es un vínculo afectuoso.

Vistos estos ejemplos, cabe añadir que el amor no “discrimina” por edades, ni géneros, ni tiene por qué asumir roles ni imposiciones sociales. Así como el amor no va ligado al daño, sino que este último aparece cuando la realidad no se corresponde con las expectativas.

Respeta el amor, sea del tipo que sea, y jamás te avergüences por amar a quien o quienes amas.

Sé libre de amar, y ama en libertad.

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