Las golondrinas y el Duero

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En 2017, en Soria, aún bajan las golondrinas a beber agua al río.
Pero sólo arriba del puente de piedra, justo antes de llegar a la ciudad.
Más abajo ya no beben agua las golondrinas del río, o yo no las he visto. El Duero baja sucio.
¿Alguien las ha visto, o….. en Almazán, o en Zamora o Portugal?

LAS GOLONDRINAS Y EL DUERO.-

Una de las estampas más bonitas del verano en Soria es contemplar desde el viejo puente de piedra cómo las golondrinas bajan a beber agua al Duero.
El río llega a la ciudad ancho y fluyendo mansamente entre sus verdes riberas, teniendo a un lado los Arcos de San Juan, y, al otro en la orilla de la ciudad, lo que queda de su muralla medieval.
En las luminosas mañanas de julio, las golondrinas chillan de gozo, haciendo sus acrobacias en el aire, para pasar en vuelo rasante sobre la lámina del agua y recoger unas gotas del preciado líquido que llevarán a sus sedientas crías que esperan en los nidos repartidos por la ciudad.
Esta imagen repetida año tras año, me evoca la pureza de mi tierra que frente a las muchas amenazas que la acechan ha llegado hasta nuestros días “en general” con su belleza, combinando historia y naturaleza como pocas.
Pero digo “en general” porque el equilibrio entre progreso y conservación en Soria va en constante retroceso, y a pesar de las pomposas declaraciones del Ayuntamiento para presentarla como Candidata a Reserva de la Biosfera, repetidamente siguen ocurriendo continuas irregularidades, incumplimientos y vertidos que ensucian el agua y causan malos olores; y la muerte y extinción a los animales….
De hecho las golondrinas hace ya años que dejaron de bajar a beber a la zona del Soto Playa-Puente de Hierro. Ahí no las hay. Y es que según la ciudad toca el río lo ensucia, con vertidos laterales, que dicen ser ocasionales pero son reiterados (como los de sangre del matadero del mes pasado). De allí hacia San Saturio, con la salida de las aguas vertidas por la deficiente depuradora de la capital, el agua se estanca y podemos calificar el río como de cloaca. Nadie baja a quedarse en sus orillas. Los peces son gordos, lentos y deformes. Las zarzas de las orillas son raquíticas, blanquecinas y en ellas las arañas tejen sus deformes telarañas. Según el río se dirige hacia Los Rábanos se encañona en unos paisajes preciosos que sólo los buitres sobrevuelan…
Las golondrinas, puente de piedra arriba, beben el agua, pero se saben cada vez más cercadas. Incluso aquí, antes de la ciudad, muchas veces el agua baja sucia. Este año se ha notado más con la sequía.
Ellas no saben de los empresarios y granjas que, aguas arriba, abusan y vierten impunemente para ahorrarse una depuración que el resto de ciudadanos paga. Ni de la estación depuradora de Garray, construida hace pocos años y que costó millones de euros, pero que muchos periodos no funciona o lo hace deficientemente. Ni de las autoridades que “no ven ni saben nada”, y que consienten ante “la primera vez” de algo que sin embargo es reiterado y reincidente a lo largo de los años.
Ellas las golondrinas siguen bebiendo el agua que fluye, aunque muchos días por sucia la rechazan, y no beben. Saben que esta agua turbia es lo que causa a sus crías diarreas, mareos, fiebre…Ya no son tantas como hace 10 o 20 años, y temen su muerte y extinción, como ya le ha pasado a otros muchos animales….
Espero que esto nunca pase. Estamos a tiempo de corregirlo y dar los pasos para cuidar el río y la calidad de sus aguas.
¡Que sigan viniendo las golondrinas! Que sigan anidando en los aleros de las casas del casco viejo. Que sigan bajando a beber al Duero, haciendo sus acrobacias.
Desde Egipto a Soria.

(Artículo de opinión compartido por Javier Sainz. Fotografía de Felicísimo Verde )