Consideraciones sobre la vaquería de Noviercas (CGT)

3806623013_b5f7ed585c_b

NOTA DE PRENSA

El Sindicato Único de la Confederación General del Trabajo de Soria, ante las informaciones sobre una supuesta instalación de una masiva explotación ganadera en la localidad de Noviercas quiere hacer las siguientes consideraciones:

A falta de un proyecto en negro sobre blanco y dando por ciertas las vagas informaciones que hasta el momento se ha proporcionado a la ciudadanía soriana, la CGT de Soria quiere hacer público que un tipo de explotación masiva intensiva no es el modelo de desarrollo que desea para su territorio.

A priori, y siempre dando como ciertas las informaciones preliminares, una explotación de 20.000 reses vacunas es, para empezar, una experiencia ganadera sin precedentes en Europa, dato que ya de por sí debería hacernos reflexionar.

En segundo lugar, este tipo de negocio requiere de la explotación de casi todos los recursos naturales de una zona, que queda así esquilmada y sin posibilidad posterior de ningún otro tipo de desarrollo. En concreto, estimamos que solamente proporcionar agua para esta monstruosa y supuesta ganadería supondría –al menos- el equivalente del caudal de agua que consume TODA SORIA CAPITAL, esto es, más de la mitad de la que consume toda la Provincia de Soria. Esto, sin más, supone la PRIVATIZACIÓN de un recurso natural –y no de cualquiera, sino del más valioso-, que se pone graciosamente en una y particular mano.

Negamos que este tipo de explotación pueda ser un aliciente para el desarrollo de la zona por la anteriormente expuesta razón y porque también supone la aniquilación de la posibilidad de existencia de cualquier pequeña explotación, cuya proliferación sí que supondría la posibilidad de articular población en el entorno rural. El hecho de que en la actualidad no haya explotaciones ganaderas de este tipo (debido a las cuotas lácteas que firmó el gobierno que regía nuestros destinos en 1985, cuando España ingresó en el entonces llamado Mercado Común Europeo), no significa que se deba sacrificar esa posibilidad de desarrollo de una vez y para siempre.

En este sentido, nos sorprende grandemente el apoyo del alcalde de Noviercas a este proyecto, pues su puesta en práctica supondrá a corto plazo la desaparición de todos los habitantes de esa localidad, pueblo que no podría acoger a los trabajadores y trabajadoras de la vaquería, y cuyos habitantes no podrían soportar durante demasiado tiempo la contaminación olorosa que semejante barbaridad de explotación expelerería, al margen de la completa destrucción del desarrollo rural a través del turismo por el que parecía haber apostado dicho consistorio.

Un punto y aparte merece la gestión de los residuos, que por el volumen de la explotación, supondría un problema gigantesco para la localidad y toda la zona. La supuesta promesa de una planta recicladora de residuos no responde a la pregunta de cómo se va a gestionar la depuración del inmenso caudal de agua contaminada que generaría (tanto como el de toda la capital soriana, recordamos), al margen de las muchas dudas que tenemos sobre la eficiencia real de las plantas de reciclaje de sólidos de este tipo.

Y por último, habría que considerar la calidad del vellocino de oro en adoración del cual se sacrifica toda la posibilidad de desarrollo de la zona: los 250 puestos de trabajo prometidos. Para empezar dudamos de que dicha explotación dé para tantos puestos de trabajo de manera regular, debido a la conocida mecanización de este tipo de instalaciones. Y para continuar ya hemos visto con amargura la calidad de trabajo que proporcionan las empresas que a bombo y platillo se han instalado últimamente en la provincia. Por experiencia, no creemos que esta empresa mejore en modo alguno lo que hemos visto hasta ahora: puestos poco cualificados pagados a precio de ganga y con condiciones laborales penosas, amparada la empresa en la imposibilidad que tienen los trabajadores y trabajadoras de encontrar un empleo más digno.

En cualquier caso, y dando como cierta la óptima de las predicciones, esto es, que dicha vaquería va a proveer a la provincia de 250 puestos de trabajo bien remunerados, no nos parece sea un pago proporcionado a sacrificar el desarrollo de toda una zona, despoblar la localidad de Noviercas, condenar a los pequeños ganaderos, contaminar de manera salvaje toda una comarca y privatizar el recurso natural más necesario para una comunidad, como es el agua.

Por otra parte, preguntamos a las organizaciones que de manera irresponsable lideran la postura del interés particular de una empresa y que dicen de manera farisaica que están por el desarrollo sostenible cuál es el interés general que dicen defender y cómo conjugan su apoyo incondicional (puesto que todavía no hay ni proyecto) a un proyecto depredador con su supuesta defensa del desarrollo sostenible. Entendemos que estas organizaciones supuestamente progresistas solo hablan de sostenibilidad en teoría y siempre que no les toque el propio bolsillo. Pero esto, que sería sencillamente una postura fea y que describiría por sus hechos a unas organizaciones que ya se han retratado en multitud de ocasiones, está agravado por la utilización de instituciones públicas y sus recursos (que nos pertenecen a todos y todas) para el aprovechamiento particular de un solo empresario. ¿Cómo se atreve el presidente de la Diputación de Soria prometer el apoyo incondicional de esta institución a un proyecto que ni siquiera se ha presentado? ¿Qué se le ha prometido? ¿Hay algo que no sabemos los ciudadanos y ciudadanas de Soria? Capítulo aparte merece la Cámara de Comercio de Soria, institución pública que ha invertido el dinero de todos y todas en una campaña de firmas a favor de un particular.

Mucho nos tememos, al albur de estos hechos, que las decisiones están ya tomadas y que nos preparamos para ver desfilar ante nuestros ojos otro más de los proyectos “macros” con los que nuestros políticos han despilfarrado impunemente el dinero público de los sorianos y sorianas, hundiendo un poco más a la provincia que decían que querían salvar. La historia, nos tememos, se repite y la macro-vaquería se apresura a tomar su posición entre macro-cárceles desiertas y ciudades del medio ambiente fantasmas.

CGT

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *