XI PREMIO MÓNICO VICENTE A EMILIO SILVA

XI PREMIO MÓNICO VICENTE A Emilio Silva, ACTIVISTA DE LA MEMORIA Y DE LOS DERECHOS HUMANOS.
El XI Premio Mónico Vicente ya tiene dueño! Aunque con un poco de retraso, este año, los y las compañeras del Ateneo hemos concedido el Premio Mónico Vicente a Emilio Silva. Para quienes no lo conozcan, Emilio Silva Barrera, además de licenciado en Sociología y Ciencias Políticas, es Presidente y uno de los fundadores de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, creada tras la exhumación de la fosa en la que se encontraban los conocidos como “Los trece de Priaranza”, entre los que se encontraba su abuelo. Desde entonces, la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica se encarga de la búsqueda de los desaparecidos republicanos, además de luchar por recuperar la memoria de los olvidados y defender los derechos humanos. Gracias por tu lucha compañero!

Emilio Silva Santín era hijo del fusilado que despertó la memoria. Su padre fue el primer desaparecido del franquismo identificado con ADN, y aquella exhumación en Priaranza del Bierzo en 2000, el pistoletazo de salida del movimiento para la recuperación de la memoria histórica, porque al verle recuperar de una fosa común los restos de su padre, miles de hijos y nietos de otros fusilados quisieron hacer lo mismo.

Emilio nació el 18 de octubre de 1926 en Pereje (León). Sus padres, Emilio y Modesta, regentaban un almacén de coloniales, La Preferida, en Villafranca del Bierzo. Antes de casarse, su padre había pasado diez años entre Argentina y EE UU, donde conoció la democracia y consolidó los ideales republicanos que defendió como afiliado a Izquierda Republicana, el partido de Manuel Azaña, del que fue interventor electoral en varios comicios.

Tras el golpe de Estado del 18 de julio de 1936, la comarca del Bierzo estuvo controlada por el ejército fascista. Allí no hubo guerra, solo represión. Silva Faba fue detenido por los falangistas. El 17 de octubre de 1936, su hijo mayor, Emilio, fue a llevarle ropa y algo de desayuno. En la puerta del Ayuntamiento un hombre armado le dijo con sorna que esa noche había saltado por una ventana. En realidad, había sido sacado del Ayuntamiento por un grupo de pistoleros y asesinado con otros 13 hombres en un lugar desconocido para su familia.

Con diez años, cinco hermanos menores, su padre asesinado, y el negocio familiar cerrado por las confiscaciones de falange, Emilio hijo se convirtió en cabeza de familia. Así murió la infancia de miles de niños, hijos de rojos, que tuvieron que salir adelante con enormes dificultades.

Silva Santín heredó el deseo paterno de aprender y progresar. En la Transición militó en Acción Republicana Democrática de España, siguiendo la estela política de su progenitor. Siempre fue su objetivo encontrar el cuerpo de su padre. En el año 2000, la familia consiguió exhumarlo con la ayuda de un grupo de voluntarios, arqueólogos y forenses, y por fin pudo ser enterrado dignamente junto a su esposa.

Silva Santín murió el pasado jueves y cumplió su deseo de ser enterrado junto a sus padres, rodeado del amor de sus hijos y nietos. Perteneció a esa generación que ha sido ejemplo de honradez, esfuerzo y superación, que mantuvo en las familias la memoria de un país que ya había sido democrático y logró volver a serlo.

Emilio Silva Barrera, hijo de Emilio Silva Santín, es fundador de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.